lunes, 9 de febrero de 2015

de por qué el feminismo también libera a los hombres

Mis queridísimos hombres. Yo que soy feminista, cómo los quiero...
Hoy quiero hablarles a ustedes de feminismo, si me lo permiten por lo que resta de estas líneas. La mayor parte de los de su género que conozco siente repulsión por la palabra "feminismo" y seguramente muchos de los que no conozco también. Al parecer ustedes, amados compañeros, sienten alguna especie de desconfianza, o amenaza por esta palabra misteriosa, o simplemente son seguidores de las tantas campañas de desprestigio que el feminismo ha sufrido a lo largo de su historia. Un hombre feminista es más raro y difícil de encontrar que un perro con cinco patas; sin embargo los hay y tienen valiosas razones para serlo.
Yo, como mujer, se lo importante que es hacer entender a otras mujeres de la situación en la que viven y los derechos que tienen a no seguir viviéndola, pero en esta oportunidad, me dirijo a todos ustedes, pues es muy probable que hayan tenido muy poco contacto con este tema; no sepan, no entiendan, o no acepten nada relativo al feminismo.
¿Ya han escuchado que el feminismo es un movimiento de igualdad y no de diferencia? ¿ya han escuchado que no es lo contrario al machismo, ni busca colocar a las mujeres por encima de los hombres en ningún sentido?, espero que si, pero si no lo han escuchado permítanme que se los diga. Ninguna feminista (al menos no las coherentes con el movimiento que engloba tal concepto) busca colocarse por encima de ustedes. Ninguna. El feminismo busca acabar con la sociedad donde el hombre tiene el derecho de dominar a las mujeres que le rodean o de estar por encima de ellas sin que haya ninguna justificación más que su género ¿les parece que esto tiene sentido?
Se trata de que tu esposa pueda tomar sus propias decisiones y que a la joven que estudia contigo en la universidad le ofrezcan el mismo sueldo que a ti por el mismo cargo. Se trata de que tu mamá pueda decidir cambiar su labor de ama de casa por la de costurera o albañil si lo desea. Se trata de que una mujer a la cabeza de una empresa sea un asunto tan normal como un hombre en la misma situación, de que una mujer pueda decidir permanecer soltera y aun así considerarse exitosa, o ir sola a un bar sin que piensen que es una prostituta; se trata de que cuando una mujer dice "no" es "no", y no uno de esos cuentos de que las mujeres no saben lo que quieren o son dominadas por hormonas. Se trata de que una mujer con una falda corta no es necesariamente corta de mente ni está buscando cama. Se trata de que las jovencitas deben ser respetadas por que sí, y no por como actúan. Se trata de hombres y mujeres siendo humanos.
Pero algo que muchos de hombres no han descubierto de este movimiento, es como también los libera a ustedes en muchos sentidos. La sociedad del patriarcado ha reservado una serie de características a las mujeres que resultan avergonzantes si un hombre las presenta en un momento determinado. Están ustedes, amigos, atados en los propia idealización que se les hace.
No hay necesidad de que un hombre no llore, unos más que otros estarán inhundados de sentimientos alguna vez y yo sueño con la sociedad en que puedan expresarlo sin miedo. No hay necesidad de que un hombre esconda su gusto por la pintura, la decoración, el baile, la cocina, el estilismo o la moda; todos ustedes son tan capaces como nosotras de desempeñarse grandiosamente en todas estas áreas, háganlo sin miedo. Por favor, no teman ser los mejores padres, los que consientes, besas y abrazan a sus hijos cada día, sean niños o niñas, y les dicen que los aman. No teman ser hombres fieles y enamorados de su esposa, aunque la sociedad muchas veces los convenza de que un verdadero hombre puede estar con muchas mujeres a la vez. Jamás sientan miedo de no ser suficientemente "macho", ese es un estereotipo que simplemente no necesitan. No hay ninguna necesidad de que sean los más fuertes o los más altos, pues todos somos distintos, cada uno en nuestras cualidades y características. No tengan miedo de ser creativos, románticos o delicados. No tengan miedo de ser suceptibles. No necesitan ser fanáticos de las películas de acción, no tengan miedo de preferir los dramas, los romances o el color rosa. No hay necesidad de que todos sean ingenieros, quizás el mundo necesita más maestros de prescolar, más reposteros o niñeros. No teman cantar agudo y escuchar a Madonna. No tengan miedo de ganar menos que sus esposas,  lavar los platos, la ropa o limpiar la casa. No teman vestir bonito o con colores llamativos, cuidar su apariencia o dejar crecer su cabello. No teman preferir alguna vez un chocolate sobre una cerveza, o una buena charla a un encuentro sexual. Quiéranse como son, cumpla o no con el estereotipo.
No teman ser ustedes mismos libremente, sin toda aquella armazón que desde pequeños se les ha impuesto. Quizás se sientan mucho mejor cuando lo hagan y quizás mejoren este mundo en que vivimos.
Yo lucho por mi y lucho por ustedes.

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