Venezuela fue pionera en cuanto a democracia latinoamericana se refiere.
Mientras el resto de la región se encontraba dominado por dictaduras militares,
Venezuela firmaba un pacto social desde el cual se construiría una democracia firme y
atractiva, logrando empoderar al ciudadano común y desarrollar al país apoyándose
en la riqueza petrolera. En aquel momento, se contaba con todos los recursos para
convertir la política nacional en un territorio donde la ciudadanía y los valores
democráticos fueran el primer rasgo característico.
Sin embargo, actualmente, Venezuela posee una de las democracias más
cuestionadas de América Latina. Llamándola democracia aun, en respeto de aquellos
que no se atreven a considerar el modelo venezolano como un renovado, reconstruido
y reconceptualizado modelo autocrático de gobierno. Venezuela no sólo se encuentra
inmersa en una crisis de gobernabilidad latente, si no que además es acosada por una
crisis económica que corresponde con la crisis del Estado de bienestar que para
Portantiero fue acabado a través de las políticas neoliberales de los 70; pero que en el
caso venezolano, nunca llegaron a aplicarse de manera permanente y definitiva. Este
país, aun sumergido en la crisis, no hizo otra cosa que profundizar el modelo que para
muchos (no para Portantiero), era el culpable del estado crítico; el modelo populista y
rentista venezolano.
Para Portantiero, en su texto “La múltiple transformación del estado
latinoamericano”, la crisis del estado de bienestar (que para Latinoamérica es la crisis
de populismo, una degeneración personalista y “electoralista” de este) es solucionable
desde una concepción distinta a la neoliberal, que aplica una comprensión netamente
simplista de los hechos al afirmar que con el simple recorte del gasto público, la
economía vuelve a su cauce y equilibrio. Para él, los Estados no sólo tienen el deber
de solventar las deudas económicas adquiridas nacional e internacionalmente, deben
encontrar además la manera de solventar la deuda social que dejan en sus países por
medio de las promesas populistas.
Portantiero propone una solución holística a la crisis, que no encierre sólo la perspectiva economicista que se ha venido aplicando y que no ha llenado las expectativas. El estado debe procurar una transformación de su estructura, que permita la reinvención del modelo actual. Con ello, es necesaria una transformación en cuatro aspectos fundamentales; el administrativo, el económico, el social y el institucional. Es decir, es necesaria una revisión completa de los diferentes aspectos del Estado, siendo a consideración personal la institucionalidad el más importante, pues de allí se partiría para dar base a todo el resto. Portantiero habla además de revisar el presidencialismo, como un modelo falto de transparencia y representatividad, que turba considerablemente el equilibrio de poder.
Las propuestas que se hacen como vía de escape a la crisis que vive Venezuela actualmente parte desde la perspectiva de Portantiero, en miras a cuidar como él lo hace, los aspectos sociales tanto como se cuidan los aspectos económicos; pues la solución del uno sin el otro no acabaría eficazmente con la crisis. Entonces se propone:
1- Crear un ambiente de confianza económica a través de la liberación progresiva de las tasas cambiarias y consecutivamente el control de cambio; de manera que los agentes económicos, hoy en día tan dependientes de las divisas, puedan desarrollar una infraestructura productiva favorable para el país.
2- Ello, por supuesto, conjuntamente con la reducción de las restricciones impuestas al mercado, mediante la ley de costos y precios justo, ley de
Portantiero propone una solución holística a la crisis, que no encierre sólo la perspectiva economicista que se ha venido aplicando y que no ha llenado las expectativas. El estado debe procurar una transformación de su estructura, que permita la reinvención del modelo actual. Con ello, es necesaria una transformación en cuatro aspectos fundamentales; el administrativo, el económico, el social y el institucional. Es decir, es necesaria una revisión completa de los diferentes aspectos del Estado, siendo a consideración personal la institucionalidad el más importante, pues de allí se partiría para dar base a todo el resto. Portantiero habla además de revisar el presidencialismo, como un modelo falto de transparencia y representatividad, que turba considerablemente el equilibrio de poder.
Las propuestas que se hacen como vía de escape a la crisis que vive Venezuela actualmente parte desde la perspectiva de Portantiero, en miras a cuidar como él lo hace, los aspectos sociales tanto como se cuidan los aspectos económicos; pues la solución del uno sin el otro no acabaría eficazmente con la crisis. Entonces se propone:
1- Crear un ambiente de confianza económica a través de la liberación progresiva de las tasas cambiarias y consecutivamente el control de cambio; de manera que los agentes económicos, hoy en día tan dependientes de las divisas, puedan desarrollar una infraestructura productiva favorable para el país.
2- Ello, por supuesto, conjuntamente con la reducción de las restricciones impuestas al mercado, mediante la ley de costos y precios justo, ley de
arrendamiento, entre otras acciones que no han hecho más que mermar la inversión
privada y acentuar la crisis fiscal; transformándolas hacia políticas más flexibles y de
igual forma más favorables para el sector privado y el público, como serían los
subsidios, microcréditos, etc.
3- Aceptar por parte del estado que su estructura no es capaz de sostener tal diversificación de la actividad económica, retornando las empresas expropiadas a sus anteriores dueños o vendiéndolas a privados; con el objetivo de minimizar su actuación económica sin que esto ocasione un descuido de las políticas sociales.
4- Crear igualmente un ambiente de confianza social, a través del detenimiento al ataque que se realiza mediante toda la infraestructura estatal hacia la disidencia política; logrando así el respeto al pensamiento y ejercicio de oposición que tanto bien hace a la construcción de un modelo de poder equilibrado.
5- Al mismo tiempo y en pro del ambiente de confianza social, es necesaria la despolitización y despartidización de todos los poderes del Estado, esto a través del simple cumplimiento de las leyes constitucionales y el respeto a la diversidad de la ciudadanía.
6- La reconstrucción de la institucionalidad venezolana debe pasar por una revisión de los cargos públicos dentro de la exigencia de la participación de todas las fuerzas políticas en ello, como lo comprende la ley.
7- Es necesario que se proteja el ejercicio libre de los miembros de Poder Judicial, así como de todos los funcionarios públicos, cuyos únicos intereses deben ser los protegidos por la ciudadanía y la ley. Dentro de ello, luchar además contra la impunidad revisando los procesos judiciales a manera de agilizar y sincerar los procesos, en pro de la justicia y confianza de la sociedad.
8- Administrativamente, Venezuela debe adoptar y exigir el cumplimiento de un modelo de planificación que permita la ejecución efectiva de las políticas públicas, haciendo especial énfasis en las labores de control. El rescate del Poder ciudadano y la Contraloría de la República del partidismo, es esencial.
9- Fomentar la descentralización con el objetivo de aumentar la eficiencia de la administración pública e intensificar la participación de los principales afectados en
3- Aceptar por parte del estado que su estructura no es capaz de sostener tal diversificación de la actividad económica, retornando las empresas expropiadas a sus anteriores dueños o vendiéndolas a privados; con el objetivo de minimizar su actuación económica sin que esto ocasione un descuido de las políticas sociales.
4- Crear igualmente un ambiente de confianza social, a través del detenimiento al ataque que se realiza mediante toda la infraestructura estatal hacia la disidencia política; logrando así el respeto al pensamiento y ejercicio de oposición que tanto bien hace a la construcción de un modelo de poder equilibrado.
5- Al mismo tiempo y en pro del ambiente de confianza social, es necesaria la despolitización y despartidización de todos los poderes del Estado, esto a través del simple cumplimiento de las leyes constitucionales y el respeto a la diversidad de la ciudadanía.
6- La reconstrucción de la institucionalidad venezolana debe pasar por una revisión de los cargos públicos dentro de la exigencia de la participación de todas las fuerzas políticas en ello, como lo comprende la ley.
7- Es necesario que se proteja el ejercicio libre de los miembros de Poder Judicial, así como de todos los funcionarios públicos, cuyos únicos intereses deben ser los protegidos por la ciudadanía y la ley. Dentro de ello, luchar además contra la impunidad revisando los procesos judiciales a manera de agilizar y sincerar los procesos, en pro de la justicia y confianza de la sociedad.
8- Administrativamente, Venezuela debe adoptar y exigir el cumplimiento de un modelo de planificación que permita la ejecución efectiva de las políticas públicas, haciendo especial énfasis en las labores de control. El rescate del Poder ciudadano y la Contraloría de la República del partidismo, es esencial.
9- Fomentar la descentralización con el objetivo de aumentar la eficiencia de la administración pública e intensificar la participación de los principales afectados en
los problemas que les atañen.
10- Centrar la mayor parte del gasto público en la construcción de una
10- Centrar la mayor parte del gasto público en la construcción de una
sociedad que garantice a los ciudadanos un futuro sostenible y colmado de
oportunidades de ascenso social y económico, invirtiendo en materia educativa laica,
libre, que construya individuos críticos y constructores de ciudadanía.
Siendo estas propuestas muy generales y simples, se consideran aspectos a
tomar en cuenta ante cualquier gobierno que intente recuperar Venezuela y llevarla a
ser, no sólo un paraíso natural y petrolero si no además, un país donde sus ciudadanos
vivan verdaderamente empoderados.
Referencia: Portantiero, J. La Múltiple transformación del Estado Latinoamericano. Nueva Sociedad. www.nuso.org/upload/articulos/1817_1.pdf